sábado, 19 de abril de 2008

El descubrimiento de llegar a ser...



Estaba pensando sobre este asunto de las normas. De alguna manera, yo había desarrollado algo así como una "habilidad" especial, digamos... bueno... la costumbre de tratar de que la gente se sienta cómoda a mi lado o de que las cosas se desarrollen apaciblemente. Siempre tenía que haber un pacificador, como el aceite que suaviza las aguas...

En una reunión o fiesta o lo que fuera... podía lograr que todo saliera bien y aun dar la impresión de estar disfrutando. A veces me sorprendía a mí misma manifestando una opinión contraria a mis propias convicciones, políticas, religiosas, éticas, etc., si veía que de otra manera mi interlocutor podía sentirse mal. En otras palabras, nunca estaba... es decir... nunca me manifesté firme y decidida acerca de las cosas.

Creo que la razón por la que me comportaba de ese modo es que en mi casa siempre hacía lo mismo. Directamente, nunca me puse a defender mis propias convicciones, hasta tal punto que no sé si en realidad tengo convicciones que defender... Nunca he sido realmente honesta en el sentido de procurar ser yo misma, ni creo conocerme en realidad. Simplemente he estado interpretando un papel falso...


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Esta reflexión, de hace algún tiempo atrás, me llevó a dar uno de los pasos más importantes y bellos de mi vida... el hacerme cargo de mi, de lo que pienso, lo que creo, lo que quiero para mi vida... de mi felicidad y la verdadera libertad.

Ha sido tremendamente difícil, pero ya creo que vamos en camino...


"Con grande ánimo y liberalidad" (S. Ignacio)



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1 comentario:

Trinidad de la Paz dijo...

Es tremdo el cambio que se produce al salirse de lo ajeno y entrar en lo propio...
Conozco de cerca la experiecia, y si no me equivoco, nos referimos a lo mismo. Lo digo por lo de Grande Ánimo y Libealidad.

Fuerza y fe.