
Un estrella entró por la ventana
y recostada en mi almohada habló con tu voz...
usó tus palabras y se fué...
Ya sé de tu voz...
y para esperar tu llegada dejo las ventanas abiertas.
Eres sueño que se desvanece en la soledad...
Impalable cuando se aleja el crepúsculo...
Incierto, sin imágen, sin tiempo...
Cuando vengas sabré conocerte por cada llaga
y en toda herida causada por soledades...
Si existes no hagas que te busque...
¿Para qué tu voz?

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